martes, abril 29

Experiencia: Preparación para un matrimonio.

Es cierto que la llamada "temporada de matrimonios" ya esta llegando a su fin. Fue así, que para el último gran evento gran, decidí que había que producirse y arreglarse como dios manda. Para esto vamos uno por uno, los distintos detalles a los cuales hay que necesariamente ponerle atención. 

1) Manos: Corresponde regalonearse un rato, e ir a que te pinten las uñas, o hacerse las manos, la manicure o como quieras llamarle. Aconsejo elegir un buen color, acorde con el vestido, y lo más importante que las manos queden perfectas. Es uno de los detalles que hacen la diferencia. Yo por mi parte elegí el color rojo, para que combinaran con los labios. 

2) Vestido: Lo compré hace casi un mes. Rara vez compro vestidos o ropa para ocasiones especiales, generalmente ocupo lo que tengo y le voy agregando algún nuevo accesorio, o simplemente puras cosas viejas, re combinadas de una nueva manera. Sin embargo, esta vez encontré un enterito en TopShop que me encantó, el problema (si, nada puede ser fácil y simple en esta vida) es que era una talla más grande. Aun así, corrí el riesgo, y lo compré, llevándolo donde mi súper sastre (si alguien lo necesita, me avisa, lo recomiendo totalmente). El sastre hizo su magia y me quedó perfecto, como si hubiese sido hecho a la medida. 

3) Zapatos: Aquí si que soy súper mañosa, especialmente cuando se trata de matrimonios, situaciones en las que uno sabe, que con la Iglesia, cóctel y después la fiesta y el baile, vas a pasar muchas horas arriba de los tacos. Nunca he creído que la solución es sacarse los zapatos y bailar a pie pelado, o llevar otros zapatos bajos, yo soy de la vieja escuela, siempre digna, eso si, la única manera de poder hacerlo es que elijas los zapatos correctos, esos que no son nuevos, que ya has ablandado con el tiempo y te quedan perfectos. 


4) Pelo: Por primera vez en mi vida, decidí ir a la peluquería a peinarme para un matrimonio. La última vez que había ido para un peinado fue para mi fiesta de egreso. Sin embargo esa vez, tuve una muy mala experiencia, puesto que quise ondularme el pelo o cabello como quieran decirle. Fue ahí donde aprendí que mi pelo no sirve para ese tipo de cosas, es demasiado delgado y porfiado, por lo tanto hace lo que él quiere, no lo que uno quiere. 
Esta vez, dije, nada de ondas, quiero un moño. En principio mi idea era la que esta de moda, algo con trenzas, toda esta idea duró hasta que llegué a la peluquería, porque me encontré con otras dos niñas a las cuales le estaban haciendo algo muy parecido a lo que yo quería. Entonces llegado el momento de la decisión final, dije, no trenzas, no quiero ir igual que todas, quiero un clásico moño de tomate alto, que además quedaba perfecto con el traje. 


5) Maquillaje: Alguna vez aprendí, ya no me acuerdo hace cuanto tiempo, que la cosa funciona así, o los labios o los ojos, nunca los dos, porque sino es demasiada pintura en la cara y una parece payaso. Razón por la cual, y teniendo en consideración lo mucho que le gusta a mi pololo los labios rojos, decidí, esta vez irme por los labios fuertes y pintar o maquillar -ocupando la palabra correcta- suavemente los ojos. Obviamente todo lo hice yo solita en mi casa, y estoy convencida de que quede perfecta (aunque venga un poco de cerca la recomendación).


Luego de toda esta experiencia, he decido que de aquí en adelante iré producida como Dios manda a todos los matrimonios a los que sea invitada. Total tampoco es que sean tantos. 

jueves, abril 24

Destino viajes cortos: Valparaíso.



Siguiendo con esto de los viajes, hace unas pocas semanas tuve la suerte de escaparme junto al novio a Valparaíso por el fin de semana. Entremedio del estrés, los trabajos y demases, siempre es una buena idea, escaparse a alguna parte. Nosotros elegimos Valparaíso -obviamente antes del terrible incendio que azotó a la ciudad- 


Llegamos a eso de las 4 de la tarde, nos chequeamos en el Hotel Gervasoni, ahí al final del paseo Gervasoni en Cerro Concepción. Inmediatamente después, cámara en mano, partimos de paseo a caminar por los cerros, pasando a comer cupcakes a una pastelería nueva que se puso (muy rica y muy bonita). 

El Hotel, era bueno, aunque creo que con toda la historia que tiene esa casona, es posible sacarle más punta, como casi siempre el grueso estaba perfecto, dígase buena cama, buen baño y ducha. Quizá sólo mejorar los detalles de decoración, de recepción a los invitados, desayuno y otros.  






Ahora, siguiendo con el paso, y volviendo al fin de esta historia, y después de dormir su debida siesta de sábado en la tarde (si, estamos viejos y dormimos siesta), corresponde salir a comer. Para esto, caminamos hasta el Cerro Alegre (queda muy cerca y la caminata tanto de ida como de vuelta es más que agradable, es necesaria), llegamos hasta un restaurante italiano, recomendado por todos, llamado Malandrino, una pizzería increíble, todo bueno, el lugar, la comida, la atención, simplemente un siete. Luego seguimos a un bar, donde además se hacía una exposición de arte, para tomarse el correspondiente y debido bajativo -las cosas buenas de no andar en auto-. 


A la mañana siguiente, su buen desayuno en el hotel, la clásica feria de antigüedades de Valparaíso. Esta vez no me compré nada, pero hay un puesto de lentes vintage, digno de visitarse y mirar con detención. Y como todo es comida en esta vida, ya estamos pensando en el almuerzo, así que nos fuimos al otro lado de la costa, a Con Con a comer mariscos y empanadas, aprovechando de pasar por Viña y Reñaca y de caminar un rato antes por la playa.  


La conclusión, es que escaparse de vez en cuando, no sólo es bueno para el alma, sino que necesario. Sirve para recargar las pilas, despejar la cabeza y alegrar el cuerpo. 





lunes, abril 21

Siempre recomiendo el Sur.



Soy de esas personas que creen que viajar es sin duda una de las mejores cosas de la vida. Conocer nuevos lugares y personas, te abre la cabeza, te muestra nuevos mundos, nuevas formas de vivir, y aquello sólo ayuda a la maduración y al crecimiento personal. Si estos viajes tienes la suerte de compartirlos con amigos, novios o familia, todo mejora. Que conste no tengo reparos con esos viajes solitarios e introspectivos, en los cuales te vas haciendo los amigos al andar, pero si soy de esas personas que creen que siempre es mejor tener a alguien a quien contarle lo que estas pasando, el cuadro, con quien almorzar y organizar pequeños mini viajes, etc.


Habiendo aclarado lo importante que es para mi viajar, creo fundamental que antes de viajar fuera del país a lugares exóticos o clásicos, es imperdonable no conocer antes el sur de nuestro país (no, no tengo intención de hacerle campaña a nada ni a nadie). Desde muy chica que viajo a distintas partes del sur con mi familia (aunque todavía tenemos pendiente la Carretera Austral y las Torres del Paine, aunque definamos eso como el extremo sur de Chile mejor), por lo que siempre tiendo a volver al sur. Me gusta la lluvia, el verde y bueno, por supuesto el frío. Admitámoslo, parte de la gracia de viajar al sur en pleno verano es que existe la posibilidad de que te toquen un par de días medios helados, con lluvia, en los cuales espero tengas la suerte de poder estar cerca de alguna bosca o chimenea, mientras te tomas un té con lecha o su clásico chocolate caliente para los golosos. 


Este año, en febrero, tuve la suerte de escaparme con mi pololo a este querido y ya tan nombrado sur. El viaje fue una especie de excusa que fuimos armando. 


Primera parada, matrimonio en Temuco. ¿Cómo van a empezar mal unas vacaciones, si es que partes festejando? A partir de ahí, un par de días en Pucón, sólo para empezar a acondicionar el cuerpo para lo que se nos venía. Luego, subidos arriba del auto, empezamos rumbo hacia a Argentina, partiendo por San Martín de los Andes, después Bariloche, todo para terminar de vuelta en Chile, Puerto Varas para ser más exactos. Un par de días en cada ciudad y mucho rato en auto por caminos increíbles, por la famosa ruta de los siete lagos. Luego de todo este viaje, nada mejor que volver un par de días, sólo a dormir y comer, nuevamente en Pucón, el centro de encuentro, tratando de alargarlo lo más posible, con tal de no volver a Santiago, a la oficina y ese ritmo no tan lindo. 







miércoles, abril 2

Mejor Tarde que Nunca: Lollapalooza 2014.

Es cierto, estamos casi a jueves y recién voy a escribir sobre esto. Lamento que todo este funcionando con efecto retardado, pero la verdad es terminar la práctica ha sido más locura de lo que me esperaba. 

Ahora, entrando a lo que nos convoca que nos puede decir del estilo, el famoso festival (importadísimo) Lollapalooza Chile 2014.

Fueron como siempre dos días, un sábado y un domingo. Afortunadamente este año eso si, las temperaturas no estuvieron tan altas, lo cual fue maravilloso para el día, pero medio muy helado para la noche, dificultando la posibilidad de vestirse acorde para la ocasión, lo cual al final del día se solucionaba con andar como "cebollita" usando la expresión clásica de mi madre para explicar que uno va ocupando distintas capas de ropa, entiéndase, polera, blusa, chaleco, pañuelo, chaqueta, y así... Lo cual funciona casi perfecto para estas ocasiones, siempre y cuando tengas claro que en algún momento (de calor obvio) vas a tener que andar con todo el resto colgando. 

Sin embargo, esta preocupación mia por estar abrigada en la noche, aparentemente es signo de vejez más que de moda. Lo que aparentemente se llevaba por las chiquillas de 18-20 era el clásico pantaloncillo de jeans muy muy cortito (en algunos casos hasta el extremo) con alguna polerita media bohemia, sin mangas, y si ya el frío era demasiado, se ponían un chalequito delgadito que poco tapaba. Se que suena medio picota, pero no, la descripción es objetiva. 

Igual fui objetiva con la descripción ¿no?


Siguiendo con esto del estilo, esta moda, como dije, correspondía principalmente a las niñas abc1, pelo largo, rubia, altas y flacas y lindas. Eso si, observando al resto de la población, podías encontrar los más diversos estilos, algunos muy hipster, niñitas que querían parecerse a Lana del Rey con flores en la cabeza, mientras escuchaban a Lorde. Gente común y corriente había, digase tenida blue jeans, polera y chaqueta, pero eran las menos, lo normal ese fin de semana fue lo que en Chile llamamos: pinta mono. O sea, creer que estas demostrando algún tipo de estilo o vanguardia, o ideal, sólo por el hecho de que estas muy extrañamente vestido. No me mal entiendan, me encantan las ideas vanguardistas, pero la gracia de ellas, es que uno es capaz de saber la diferencia, entre una convicción y propuesta real frente a algo que se ve completamente artificial y maqueteado. Como diferenciarlo si es que tienes dudas, es fácil, hay que responder a la pregunta, estamos frente a alguien que se viste de esta manera todos los días (con sus respectivos matices claro) o estamos frente a alguien que se disfrazo para venir. 

Lollapalooza, el momento en que puedo observar a la gente, mientras escuchas increíble música. 
Perfección Pura. 

miércoles, marzo 26

La diferencia entre lo formal y lo elegante.

Vestirse adecuadamente para una ocasión, implica saber exactamente cuál y cómo será el evento en cuestión, dígase: tarde de piscina, casual friday, entrevista de trabajo en una gran empresa, misa los domingos, fiesta con los amigos, etc.... y atinarle a que ponerse para ese determinado momento va a determinar, entre otras cosas, lo a gusto o no que nos sintamos. Imaginen, por ejemplo, lo incómodo que puede ser ir a una tarde de piscina como si estuvieras vestida para una noche de fiesta con tus amigas (si, estoy pensando en un chica con vestido mini, tacos y muy maquillada v/s sus amigas con sandalias, pareos y bikinis). 

Ahora bien, la elegancia por su parte, es algo que se puede tener siempre, de hecho es el ideal, pues si, es posible, aunque a veces nos cueste imaginarlo, andar de lo más elegante vestida con unos típicos blue jeans y una simple camisa blanca. Se puede, de hecho lo que les acabo de nombrar es un clásico por lo mismo (si es que ocupas el jeans y la camisa correcta claro esta), pues la elegancia no dice relación sólo con la ocasión, sino también con una serie de elementos más, tanto o más importantes. Eso si, no nos engañemos, para tener elegancia es imprescindible estar vestido de acuerdo a la ocasión. 

Pues bien, uno de los grandes problemas que tenemos al vestirnos cada día, es que en algún momento, el lenguaje y su uso erróneo cotidiano, nos empezó a pasar la cuenta, y comenzamos a homologar el significado de las palabras formalidad y elegancia. 

La formalidad dice relación con el tipo de ocasión siemplemente, uno va formal a la oficina, no a una comida con los amigos. Entiéndase formal, algo así como vestidos y trajes de dos piezas para las mujeres, chaqueta y corbata para los hombres (si, lo se, la tenida de los hombres varia menos, aun no decido si son más o menos afortunados por eso). Lo cual ocupas en un estudio de abogados, o como se vestían esos caballeros de las fotografías antiguas -como tu abuelo o bisabuelo- los domingos.

La elegancia en tanto, como les decía antes, va de la mano, con el vestirse de acuerdo con la ocasión, pero también, con que las prendas queden bien (de la talla y con la caída correcta), con que exista un estilo personal en el cual se entiendan contempladas, y yo diría principalmente, por la manera en como la persona que lleva puesta una determinada tenida, se comporta corporalmente. Sí, creo que en gran parte la elegancia es una cosa de actitud, algunos nacen con ella como un talento y otros la trabajan y aprenden a tenerla. 
 

La elegancia entonces, es mucho más difícil de lograr que la formalidad. 
Dicho eso, por lo menos tenemos que vestirnos formal cuando la ocasión lo amerita. 

domingo, marzo 23

Listas para el otoño.



Creo que en este caso las palabras sobran. Quizá lo único que no me pondría sería el jockey, aunque siendo honesta dependería sólo del lugar y la ocasión. Con jockey, mucho más relajado y juvenil, sin jockey perfecto para un casual friday en la oficina incluso. 

Imagen: www.vanessajackman.blogspot.com

jueves, marzo 13

La importancia del vestir.

A lo largo de nuestras vidas, y de manera mucho más evidente en el cotidiano, realizamos distintos tipos de ritos y protocolos. Vamos de negro a los funerales y jamás de blanco a un matrimonio; esperamos que los doctores ocupen batas blancas y nos arreglamos un poco más de lo normal para asistir a una entrevista de trabajo. 

El vestir entonces, es sólo otro manera que tenemos de expresarnos y de otorgarle o no, a ciertas ocasiones, un mayor grado de importancia. Ahora bien, la tradición a veces hace el trabajo por nosotros indicándonos que en ciertas situaciones, por el nivel de importancia que tienen y por ende, a través del protocolo nos dictan, cuan formal o no tenemos que ir a determinados eventos. 

Es por este tipo de cosas que, cuando un diputado de la república, atiende al evento en el cual se le va a investir como tal, como si recién se hubiese levantado de la cama, no sólo no luciendo una tenida más formal, sino que además, desordenado, con la apariencia de que ni una peineta pasó por su pelo, es inevitable que el resultado sean múltiples comentarios al respecto, e incluso alguna que otra persona un poco molesta. 

Con todo lo dicho, no es que la inteligencia de una persona se determine, de ninguna manera, por el como se visten, ni mucho menos si tiene buenas o malas intenciones. Una persona puede ser brillante y capaz, pero eso no justifica en ninguna medida que pueda aparecerse en ciertas ocasiones como si estuviese en un día de campo. Se que los más revolucionarios consideran que nunca debería medirse la capacidad laboral de una persona por lo que lleva puesto -estoy de acuerdo con ellos en eso-, pero como todo en la vida, las cosas no son blanco y negro y creo importante tomar en consideración lo siguiente: 

1) Evidentemente, el ideal es que hagamos un juicio sobre la capacidad e inteligencia de una persona después de conocerla y hablar con ella sobre distintos temas, o verla desempeñándose en su trabajo. Sin embargo, siendo honestos, eso nunca pasa. La primera impresión es no sólo inevitable, sino también implacable, y por lo tanto muy difícil de cambiar. Querer obviar aquello, o creer que no lo hacemos es ser simplemente ingenuo, y ciertamente implicaría que estamos atacando el problema, de la discriminación por como nos vemos, de la manera incorrecta. 

2) Hay ciertas situaciones, que por la relevancia que tienen, ya sea por tradición o por la importancia que le dan las personas que los organizan, es una falta de respeto hacia ellos insistir con esta idea de llegar vestido como me da la gana, pues insisto, aun no conozco a ninguna mujer que decida llegar de blanco a un matrimonio (a menos que este de antemano concertado con la novia). La pregunta es, porqué eso nos parece tan obvio, pero nos cuesta entender que ciertos lugares de oficina o eventos requieran un cierto grado de formalidad y protocolo. 

Entonces, el llegar bien vestido y acorde a la ocasión a un lugar, no significa que seamos menos inteligentes, ni que eso justifique que estamos preocupados de lo verdaderamente importante; tampoco significa que eres la persona más adecuada, por ejemplo, para el cargo determinado en una empresa, pues eso se verá con el tiempo y con las ideas que tengas, y como te relaciones con los demás, tu nivel de profesionalismo, etc..., pero si significa que entiendes donde estas y la solemnidad de las distintas ocasiones y que eres atento con ellas. Es posible que para ti sea indiferente el vestir, pues no demuestras respeto a través de lo que tienes puesto, pero eso no significa que el otro, al que tienes enfrente, no lo sienta como una falta de consideración. 

miércoles, marzo 12

Inspiración para el otoño.


Aceptémoslo, no es fácil vestirse para estos cambios de temperatura, donde seguro en algún momento del día o te mueres del frío o te mueres de calor. Por lo que una buena idea es seguir ocupando los zapatos sin medias, y más chaquetas, ya que si hace mucho calor, puedes siempre sacártela. 

En mi humilde opinión, todavía puedes ocupar todo tipo de colores, pues si los ocupas bien, ya no hay colores prohibidos, todo es posible si los ocupas correctamente y claro, en las telas indicadas. 


Foto: Vanessa Jackman

viernes, marzo 7

Desastre de cambio de temporada.

Es cierto que las temperaturas todavía se mantienen muy altas, clásicas del verano, pero la verdad es que las mañanas y las noches se nos están poniendo más heladas. Estas bajas de temperatura, especialmente en la noche son muy agradables ya que permiten dormir muy bien. 

Ahora como no todo es color de rosas en esta vida, el no saber que hacer con estos cambios de temperatura tan bruscos durante el día, trae como consecuencia que muchas mujeres ocupan sandalias, chalas o como quieras llamarles, con medias transparentes. 

Ya hemos conversado sobre lo difícil que es ocupar medias transparentes, puesto que siempre se notan y rara vez las personas le achuntan con el color o el nivel de brillo correcto, pero si a esto le sumamos la pésima decisión de usarlas con chalas, el resultado es simplemente fatal. ¿Han visto algo menos lindo que los dedos apretados adelante del zapato, cubiertos por estas medias que hacen el intento de que no se note, pero al final terminan notándose el doble? ¿No les recuerda como a su abuela? (si, debo confesar que es una costumbre que se las acepto y comprendo a las abuelas, pero jamás a mujeres adultas de 60 años para abajo). 

Tengo súper claro que uno no puede andar por la vida sólo criticando sin dar solución al problema -en este caso como solucionar el frío de las mañanas de fines del verano y comienzos del otoño-. La solución es simple, o se pone zapatos sin ningún tipo de abertura en los dedos, o pase un poco de frío, mal que mal son sólo un par de horas antes de que salga el sol. 

Para ser bella hay que ver estrellas. 

lunes, marzo 3

La reina de Oscar.



Ella, que nos tiene vueltos locos con su increíble sentido de la moda. Es la nueva chica del momento, siempre vestida impecablemente, y si a eso le sumamos que es preciosa, el resultado es perfección. Recién graduada de la escuela de actuación de Yale, anoche no sólo se veía como una princesa, sino que además la muy perla se ganó el Oscar por mejor actriz de reparto. 

Grande Lupita Nyong'o, en Prada. 


jueves, febrero 27

Manos perfectas.


Las manos son tan útiles e imprescindibles en nuestro diario vivir, que muchas veces no le prestamos la debida atención, lo cual es una muy mala jugada. Aquí les cuento la razón: 

MUJERES. Soy de la teoría de que mientras más simple mejor, pero si lo vas a tomar el camino de lo simple, tienes que asegurarte de que quede perfecto. Si traducimos esto a las manos, en mi significa uñas rojo clásico, francesas, o bien ese rosadito pálido, que pareciera como si estuviera la uña natural. Mi problema es que no soy experta haciéndome las manos, lo cual trae como consecuencia un gasto constante de dinero en manicure. 
Ahora, como cualquier persona con un gran interés en la moda, estoy más que consciente que lo que esta de última moda es realizar diversos diseños en las uñas. Personalmente no me gustan para nada, no son para mi. Sin embargo, creo que si vas a hacerlo, nuevamente tiene que quedar perfecto. 
Y por último, lo que esta totalmente prohibido es tener las uñas a medio pintar. Si el esmalte se te empieza a salir, debes si o si, o sacarlo por completo o volver a pintarlas. Insisto, nunca a medio pintar. 

HOMBRES. Aquí debo decir que siendo totalmente conservadora, no creo que sea necesario que los hombres se "hagan las manos", de hecho creo que mejor no. Esto, no significa que tengan que andar con unas manos impresentables, demás esta decir que para ellos -ustedes- es requisito básico tener las uñas limpias y cortas, y un poco de crema humectante no lo hace mal a nadie. 

Ahora, dejando de lado las especificaciones por género, creo importante mencionar el porqué es tan importante tener unas manos presentables. Al igual que el resto de nuestra apariencia es parte de nuestra carta de presentación, por ejemplo cada vez que cerramos un trato, o saludos y nos despedimos de alguien, damos la mano. 
Siguiendo con esta idea, si te tocara entrevistar a dos personas distintas para un trabajo, ambas tienen el mismo curriculum y aptitudes. La primera persona llega 5 minutos tarde, con el pelo un poco desordenado, y una elección de prendas de vestir que no de la impresión de elegancia o debida preocupación por lo menos (pantalones sin planchar, barba de 3 días si es hombre, uñas a medio pintar si es mujer, etc...). La segunda persona llega 5 minutos antes, y esta impecablemente vestida, sus manos y peinado están perfectos y la ropa perfectamente planchada. 


¿A cuál elegirías? 


domingo, febrero 23

Lo bueno es enemigo de lo perfecto.


Al igual que en las distintas facetas de la vida, lo bueno es enemigo de lo perfecto. Entiéndase por esto no llegar nunca a ese acto obsesivo en el pasas tu vida en función de tu aspecto. No siempre hay que estar peinada en la peluquería, a veces por razones de clima tu piel no va a tener ese calor dorado o tostadito que tanto anhelamos, o incluso pueden pasar como que tuviste unas muy buenas fiestas de fin de año y subiste un par de kilos, o que simplemente tus blue jeans favoritos e ideales para una ocasión en particular están en la lavadora y te pasan a buscar en 15 minutos. Tal como pasa en las películas, pasa en la vida he escuchado que dicen por ahí. 

Es así como que siempre he tenido algo con esas personas que se ven simplemente perfectas, no hay falla, no hay ojeras, por el pelo no ha pasado ni un poquito de brisa. Siento casi que es como si salieron de su casa, se subieron a un auto y están un evento particular a las 5 de la tarde, y es todo lo que ha ocurrido en el día. Al ser alguien que muy parecido a la mayoría, hace mil cosas más al día, dígase trabajar, hacer trámites, estudiar, ver a los amigos, ir al médico, y demases, soy de la teoría que en la mañana cuando te levantas y empiezas el día es necesario hacer una muy buena elección sobre lo que te vas a poner, porque es impresicindible que te acompañe durante todo el día, y sea cómodo y adecuado para cada situación y horario (obvio que hay excepciones, y si tienes tiempo de pasar a tu casa a refrescarte, que mejor). Creo que es posible lograrlo, un buen atuendo y maquillaje en la cartera, solucionan cualquier cosa, y si es posible que no parezcas recién salida de una revista (con los retoques computacionales incluidos obvio), pero te vas a ver como una persona real, muy bien vestida, adecuada para la ocasión y mientras conversas podrás contar las cosas que tuviste que hacer, y nadie creerá que después de ese laaargo día, te sigues viendo bien.  

Naturalidad ante todo. 

lunes, febrero 17

Vacaciones según Instagram.



14 de febrero en la playa de Pucón. 


La siempre popular playa grande en Pucón. 


Si vas a Puerto Varas, no olvides comer pastas en el Alessandro


Mi perdición en Argentina, las facturitas. 


Tarde de piscina en San Martín de los Andes. 


Transbordador Lago Pirihueico.


Vista Lago Pirihueico.


Día nublado Pucón

jueves, enero 23

Los hombres y sus camisas de verano.


Llega el verano y con ello el calor -a veces insoportable- es por ello que es comprensible que aquellos hombres que deben ocupar de lunes a viernes tenida laboral, recurran a la lamentablemente ya clásica camisa de mangas cortas. 

Antes de destrozar la camisa de mangas cortas, quiero dejar en claro que, en cuanto a moda se refiere no hay posiciones absolutas, pues siempre es posible lograr la combinación exacta con las prendas ideales para una persona en particular, ahora, lograr eso en muchos casos (como este) es algo realmente difícil, y cuando aconsejo no hacerlo, es sólo porque lograr esa combinación requiere demasiado tiempo y entrenamiento, y creo que si eres una persona que no tiene un interés mayor (casi obsesión) en la moda, no vale la pena correr el riesgo, es mejor quedarse con la camisa de mangas largas. 

Ahora, por qué es tan nefasta la camisa de mangas cortas? Porque generalmente los hombres ocupan unas horribles camisas con patrones de distintos colores, con mezclas, donde la posibilidad de parecer un abuelo perno, es demasiado alta, y eso que sólo estamos hablando de la tenida casual de verano. Ahora, si esta tenida ya es terrible a la vista, sólo pueden imaginarse lo mal que queda la mezcla de terno, camisa blanca de mangas cortas y corbata. Es realmente poco acertado, primero porque se ve realmente mal y segundo, porque le quita toda la seriedad y formalidad a la tenida, ya que, si vas a ocupar terno y corbata (y vas a morir de calor en el intento), por lo menos que se vea bien. 

Se que parezco de esas personas que sólo critican y no ofrecen ninguna solución. Sin embargo, la verdad es que en general no es posible otorgar una respuesta o un modelo que sirva para todos aquellos que quieran verse bien y no morir de calor en el intento, porque debido a la complejidad del asunto -vestirse apropiadamente para los distintos tipos de trabajos- es necesario ir viendo caso por caso. Siempre es posible encontrar la elegancia adecuada para las distintas ocasiones de la vida, sólo es algo que requiere atención y práctica. 



viernes, enero 17

Quiero la ropa de: Miroslava Duma.









Ella ex editora de Harper's Bazaar (Rusia) y actual freelance, es una de mis mayores inspiraciones al momento de vestirme cada día. Tiene un estilo extremadamente femenino, pero al mismo tiempo tiene ese toque atrevido y vanguardista en cada una de sus tenidas. Además es envidiable por su increíble belleza y trabajo soñado. 

jueves, enero 9

Ropas Masculinas.

El mundo de la moda masculina ha sido todo un misterio para mi que recién el año pasado empezó a develarse. Evidentemente una vez que tienes cierto conocimiento en la materia de la moda no es difícil dilucidar si un hombre esta bien o mal vestido, pero cosa muy distinta es asesorar a uno para vestirse bien. 
Debido a esta ignorancia y un poco presionada por el hecho de que el novio es abogado y me hace todo tipo de preguntas con respecto al vestuario, es que pase todo el año pasado aprendiendo sobre protocolos, ternos, chaquetas, corbatas y demases. Dejando en claro desde un principio que la cosa es más difícil cuando hablamos de tenidas formales, porque para lo informal, con un buen par de blue jeans y unas camisas adecuadas tienes solucionado el problema en términos básicos. 

Los consejos mínimos que puedo dar después de un año de estudio son: 

1) Si tienes que ocupar un terno o tu macho recio tiene que ocupar uno, creo que es imprescindible que le quede perfecto en cuanto al talle, idealmente hecho a la medida, y si no se puede eso por razones obvias -presupuesto- siempre esta la opción de mandarlo al costurero a arreglar los detalles. 

2) Con respecto a la mezcla de colores, tener presente que el cinturón debe ser del mismo color que los zapatos (jamás mezclar zapatos negros con cinturón café, a menos que seas un experto en moda y lo estés haciendo a propósito y con algún fin vanguardista); y siguiendo con los pies, ten presente que el color de los calcetines debe ser del color del pantalón o del zapato, así siempre te vas a la segura. 

3) Sugiero que si tienes dudas, te vayas por lo seguro con respecto a la elección de color y diseño (patrones) del terno. Negro, azul y gris son siempre buenas opciones. Personalmente no soy fan de las rayas y patrones en los ternos, pero si eres alto y delgado, hay grandes posibilidades de que se vea bien. 

4) Combinación de corbata y camisa (y terno). Creo necesario evitar mezclar rayas con rayas más rayas. Las camisas de tonos suaves y claros son siempre mejor que los colores fuertes, por ejemplo nunca ponerse terno negro y camisa roja. Y con respecto a la corbata, no exageres, pues al final todo debe verse armónico y completo, nada debe resaltar tanto que olvides todo lo demás. 

Hay que tener claro que estos son sólo consejos básicos, y que bajo ningún motivo son absolutos, pues la gracia de la moda es su espacio para innovar, y puedes por ejemplo ocupar calcetines de un color totalmente distinto, el único detalle a tener en cuenta es que será mucho más difícil lograr que se vea bien. Hay que estar dispuesto a correr el riesgo y defender la idea. 

Continuará.... 

martes, enero 7

La construcción de un buen armario.

Recuerdo que fue muy chica cuando mi padre empezó con sus enseñanzas con respecto al estilo y la moda. Uno de los primeros conocimientos adquiridos fue respecto la construcción de un closeth. 

En esos años de infancia y juventud, cada vez que salíamos de compras, yo siempre quería comprarme todo lo que había en las tiendas y por supuesto, todo aquello que encontraba lindo. La respuesta de papá casi siempre era: "¿tienes algo con que ponértelo?". Así es, porque efectivamente no sirve de nada comprarte algo -mucho más si la prenda es cara- si al final del día, no tienes con que ponértela una vez que vuelves a la casa. El único problema de todo esto, es que mientras no tengas un conjunto de prendas básicas y no tan básicas que te permitan combinarlas con distintas prendas nuevas, las compras se vuelven algo mucho más práctico de lo que nos gustaría, comprando las típicas que todos y todas deberíamos tener: 

- una buena camisa blanca (confieso que todavía no me he comprado una), 
- un buen par de pantalones negros de tela. 
- un par de blue jeans que te queden increíbles. 
- unos buenos zapatos de taco. 
- unos buenos zapatos bajo. 
- una chaqueta de algún color crudo si es trench o negro si es de cuero. 

Soy una convencida que teniendo esos básicos más o menos listos, podrías empezar a comprarte las cosas que te gustan si tener que ir pensando tanto si tienes algo o no con lo cual ponértelo. Eso si, como consejo de vida de compras, siempre es una buena idea hacer el ejercicio de pensar con qué en qué ocasión te vas a poner una determinada prenda, ayuda básicamente a no malgastar el dinero y así evitar comprar cosas que pasarán la gran parte del tiempo colgadas, porque no tienes ni donde ni con que ponértelas. 

jueves, enero 2

New Year, New Look.


Cierto es que no hice el clásico resumen de fin de año, entre otras cosas porque dentro de todo los años suelen ser todos parecidos en lo mismo, pasan cosas muy muy buenas y otras cosas no tan buenas y otras claramente malas.  Así que creo que a lo único que hay que aspirar en este nuevo año que empieza es a tener la fuerza y trabajar las habilidades para vivirlo lo mejor posible, lleno de energía y poniéndole ganas a los desafíos y nuevas aventuras. 
Para todo esto, creo que hay que ayudarse un poquito, pues el cansancio de fin de año no se quita sólo por la llegada de un día, generalmente implica vacaciones y uno que otro cambio de mentalidad, de borrón y cuenta nueva. Así que fue para expresar estos cambios, y al mismo tiempo obligarme a pensar distinto, es que decidí sin pensarlo más de la cuenta ir a una peluquería y hacerme un cambio de look total. 

Debo admitir que soy de esas personas que aman tener el pelo largo, pero que hay dos pequeñas características de mi personalidad que obstaculizan constantemente el camino hacia un cabello voluminoso: el primero es la obsesión que tengo que tener siempre el pelo lo más cuidado, sano y bonito posible, siempre tiene que brillar y tener forma; el segundo obstáculo no es algo malo en si (como tampoco lo es el primero), es un desapego casi total por el mismo pelo. No es que sean dos cosas contradictorias, es simplemente la idea muy arraigada en mi, de que el pelo crece, por lo que en el peor de los casos, si te equivocas en algún corte, va a crecer y el problema estará solucionado. Este desapego debo dejar en claro no abarca a las tinturas, pues estas creo deben evitarse lo más posible ya que dificultan considerablemente el cuidado del cabello. 




Espero que a más de alguno le guste mi manera para empezar el año, y se anime con algún corte de pelo, ojalá algo osada. 

Mal que mal sólo se vive una vez el 2014. 

domingo, diciembre 29

Se que estamos en verano pero...


... encontré esta tenida por ahí y me gustó tanto que a pesar de ser completamente de invierno, creí necesario compartirla. 


jueves, diciembre 26

Ceremonias de Fin de Año.

Como es costumbre de todo fin de año, en el de este 2013 no faltaron las típicas ceremonias de fin de año. Por lo general, no me molestan las este tipo de ritos, porque soy una de esas personas a las cuales le gustan los ritos, esas ocasiones especiales en las que se marca generalmente el término de una etapa y obviamente el comienzo de una. 

¿El problema? Como no todo es perfecto en esta vida, es necesario admitir que si bien son cosa buena los ritos, en la gran mayoría de los casos estas ceremonias son un desastre. Largas, a horas totalmente inconvenientes (temprano en la mañana un día sábado, o a la hora del taco en la tarde); todo sumado a trajes insoportables -como éstas togas de polyester (para los que no saben es con altos porcentajes de plástico, por lo que uno termina transpirando como loco)- y discursos francamente lateros y poco inspiradores, por lo que al final el resultado es simplemente un desastre. Pero igual, ahí terminas sonriendo, incluso emocionándote ya sea que seas la festejada de la ocasión o quien va de público, y no importando el calor, la espera y lo fome que pueda ser una ceremonia, celebras el fin de un proceso. 




Felices Fiestas. 
(por fin, licenciada de derecho)


lunes, diciembre 23

El calor y unos kilitos de más.

No se si se han dado cuenta, pero mientras más suben las temperaturas, en principio uno creería que menos ropa se pone la gente, pero la verdad es que poniendo un poco más de atención, eso ya no es tan obvio como suena. 

Efectivamente es cierto que hay personas que mientras más calor menos ropa ocupan, pero también es cierto que existen personas a las cuales no les importan mucho el aumento de temperatura, puesto que seguirán abrigándose bastante, ocupando hartas prendas, entiéndase chaquetas, chalecos, medias, bototos, etc... básicamente prendas que asociaríamos inmediatamente con el invierno. Si, hay un grupo de personas que se queda pegada en el invierno. 

Pregunta número 1: ¿La razón? La verdad es que creo que tiene mucho menos que ver con la moda misma, creo más bien que tiene dice relación con lo seguras y cómodas que se sienten las personas con su propio cuerpo. Si te fijas con atención, suele pasar que mientras más kilos tenga la persona, menos ropa de verano ocupa, vemos más pantalones gruesos, chalecos a las 3 de la tarde en el metro de Santiago -vagón sin aire acondicionado-, pañuelos, chaquetas, mangas largas, e incluso medias oscuras debajo de las faldas. Se que suena poco lógico, porque mientras más gordita la persona, asumimos que más calor les debe dar con estas horribles temperaturas de verano, lo cual creo firmemente que es cierto, las pobres se mueren de calor. 

Pregunta número 2. ¿Entonces, por qué tan vestidos? Mi respuesta, es por la comodidad y el nivel de aceptación que tienen con su cuerpo (ojo que esto también lo vemos por ejemplo en esas mujeres tan flacas, que no ocupan falda, para que no se les vean las piernas como un par de palillos). Lo que buscan, es tratar de ocultarlo, no les gusta, entre otras cosas porque el mundo vive constantemente diciéndoles que es feo ser gordo, entonces si lo eres, lo ocultas lo más que puedas. 

Mi consejo, esperando no sonar tan simplona, es obviamente primero preocúpate de tener un peso saludable, no por moda sino por salud. Habiendo dejado eso en claro, continuo con el problema de la apariencia por ser tal, da lo mismo como seamos, gordas, chicas o flacas, somos lo que somos, algunas cosas podemos mejorarlas, otras la genética no nos los permite, lo importante es aceptar -no conformarse- con quienes somos y sacarle el mayor partido que podamos a nuestras virtudes, porque si quieres que la gente se sienta atraída por ti (no sólo en el sentido amoroso), es importante que tu también lo hagas, se que suena a frase cliché, pero es cierto. Porque lo se refleja con esta ropa fuera de temporada es una inseguridad personal, no una falta de conocimiento de moda, o un mal termóstato... y eso es lo que tenemos que trabajar... la autoestima. 


miércoles, diciembre 18

Mire, es justo y necesario.



Recicla también en tu casa, no es necesario comprar constantemente ropa nueva para estar a la moda y tener estilo. 

miércoles, diciembre 11

La imposibilidad de no mirar los espejos.



Bar Liguria. 


Tienda Purificación García.

lunes, diciembre 9

Aires de Cambio: parte II.

Retomando el capítulo anterior... no soy de la teoría de que las personas sólo necesitan a alguien que vaya y les diga: "mira, siguiendo estar normas de vestir, va a estar todo en orden y te vas a ver bien y a sentir bien contigo mismo". 

Basicamente no sólo necesitamos de alguien que sepa de moda o que se vista bien, que sea honesto y nos diga que es aquello que se nos ve bien y que no. Creo que es importante entender también que esa persona en la cual vamos a confiar, además de ser una entendida en términos de moda y vestir, también debe entender qué es lo que esta en juego, qué es lo que nos pasa cuando decidimos que debemos cambiar nuestra imagen personal, y cuan ligada están ciertos gustos y prácticas cotidianas a nuestra autoestima e incluso a uno que otro temor. 

La imagen personal esta lejos de ser algo trivial, de ser aquello que consiste sólo en cubrirnos para el frío o desabrigarnos (según lo moralmente aceptable) para el calor. Lo que decidimos ponernos cada día, dice quienes somos, incluso cuando no seamos conscientes de aquello. Expresando así, querámoslo o no nuestras ideas más profundas sobre la opinión que tenemos de determinado evento u ocasión, o bien el como nos sentimos con nosotros mismos. Quedando todos, expuestos ante la vida. Es por esto que el aprender a vestirse, no sólo implica el verse bien objetivamente en términos de proporciones y colores adecuado, sino que también significa el sentirse bien y el gran concepto de "estilo personal". Cambios que no son fáciles de lograr y que implican una serie de procesos internos que es necesario saber manejar o bien, apoyarse en alguien sepa como hacerlo. 

Cuando hablamos de sentirnos bien, estamos hablando evidentemente de una autoestima alta, de estar a gusto con nuestro cuerpo y con el cómo nos vemos nosotros y el cómo nos ven los demás, es en palabras simples: esa sensación que tenemos de vernos increíblemente guapas cuando vuelvas a ver por primera vez a tu ex después de terminar. Es estar conforme con quien uno es. 

El estilo personal lo dejamos para la próxima vez. 

miércoles, diciembre 4

Aires de cambio: parte I.


Desde que tengo memoria me he considerado una persona que esta muy pendiente del vestir, ya sea para alguna ocasión especial o simplemente para el día a día. Por lo mismo creo que siempre de una u otra manera me he ido preocupando de aprender todo lo que pueda al respecto, y con esto me refiero no sólo al tener un conocimiento de las proporciones tanto de las prendas como corporales, ni de las distintas combinaciones de telas, colores y patrones, o de aquello que es adecuado según la ocasión o la temporada del año. Aprender de moda con el objetivo de vestirse bien y poder asesorar a los otros en cómo vestirse, también implica entender que el vestir esta directamente relacionado con nuestras emociones, ideologías, y ciertamente con la visión que tenemos de nosotros mismo y la que queremos proyectar a los demás. 

Se que existen distintos tipos de personas las cuales tienen sus propias opiniones sobre lo importante o trivial que es el decidir que tenida ocupar un lunes cualquiera. Algunos consideran que es sin lugar a dudas lo más importante, son una especie de fanáticos de la moda, aquellos que siguen las tendencias al pie de la letra y que parecen ser expertos en la materia, generalmente son ellos quienes espantan un poco al resto e irónicamente hacen ver a la moda como algo absolutamente trivial, pues se te va la vida en elegir el par de zapatos adecuado a usar con un determinado pantalón, y si no es de última moda o incluso si no es de marca, simplemente no sirve. 
En el extremo exactamente opuesto, encontramos a personas que se dicen estar completamente alejadas de la moda, para ellas es intrascendente la vestimenta, casi como si se estuvieran vistiendo por una necesidad natural o social de no andar desnudos por la calle. Indiferencia que va de la mano de argumentos como: mi inteligencia y mi capacidad en el trabajo no se definen por lo que tenga puesto, sino por lo bien o mal que hago mi trabajo o que el hecho de juzgar a alguien a buenas y a primeras por su apariencia es de un nivel de superficialidad escandaloso. 
Y porque siempre hay un medio, también tenemos el grupo de personas -que es la mayoría- que si bien no son adictas a la moda, tampoco encuentran que es lo peor de la existencia, y si bien no se desviven en el que ponerse cada mañana ni si la cartera es el objeto más de moda del momento, si tienen un gran interés en verse bien, vestidos acorde a la ocasión y a sus cuerpos; siendo el único problema el que no siempre saben que es exactamente aquello que mejor favorece a sus figuras o que es aquella que definitivamente no corresponde utilizar en una ocasión determinada. 

Yo fui en algún momento de estas personas del medio;  de baja estatura, gordita en su adolescencia que no sabía que era lo que mejor me quedaba y que me ponía lo que estaba de moda, eso que todas mis amigas ocupaban, algunas se veían muy bien, otras no tanto. Afortunadamente tuve buenos asesores, un tercero imparcial, objetivo y muy honesto de quien fui aprendiendo a poco a poco, cuales son aquellas prendas y colores que me favorecen y cuales son aquellos que no me hacen ningún favor. El aprendizaje no es fácil, puesto que requiere por sobre todo de la disposición de aprender y de trabajar con los propios miedos y prejuicios, pero creo que si uno cree necesitarlo debe pedir ayuda, porque por lo menos en mi opinión el como nos sentimos con nosotros mismos y el como el resto del mundo nos ve, generalmente termina importándonos mucho más de lo que estamos dispuestos a admitir. 


jueves, noviembre 28

Tiempo de Relajo.

Siempre he sido una persona que suele hacer todo aquello que debe hacer, además de las cosas que hago sólo por gusto. Sin embargo, esto de hacer todos los deberes, pero además toda la diversión, en algún momento trae sus consecuencias. No me refiero a que no haya que vivir la vida así, a concho como dirían algunos, sino simplemente de vez en cuando, en esos momentos en los que el cuerpo lo indica, tomarse el tiempo para descansar, para volver a cargar las baterías, antes de que el cuerpo colapse. 

Ese es sin duda el ideal, pero como pocas veces en la vida el ideal ocurre tal y como debería, es que me encuentro en reposo, a causa de lo que viene puede ser un virus o sólo cansancio, pero ambos derivados sin duda de algo que los médicos llamaron un estrés acumulado, que el cuerpo decide liberar en los momentos más inesperados. 

Lo bueno -aunque nunca creí que lo diría- se viene el tiempo de verano, que aun cuando pase casi todo el verano trabajando en la práctica, estos días más largos y calurosos, sólo significan más tiempo de relajo, más escapadas por el fin de semana a la playa, y quien sabe cuantos otros panoramas. 
Aquí les dejo, una que otra image para inspirarnos y recordarnos lo bueno del verano. 





Descanso obligado, literalmente. 

viernes, noviembre 22

Experiencia de vida: Nadal v/s Djokovic.

El miércoles recién pasado tuve la suerte de poder ir a un partido de tenis, de esos que rara vez podrás ir en la vida, de esos de final de US Open. 
La suerte fue auspiciada por el súper papá, quien en consideración de mi gran gusto por el tenis desde chica, decidió que era la mejor actividad padre e hija, y no se equivocó. 

La ocasión especial de tener a estos dos grandes jugadores en Chile, se debió a la despedida del tenis de uno de nuestros jugadores más exitoso (no es mejor en todo caso, como el tercero de los últimos años diría yo) don Nicolás Massú. 
Como casi todas estas cosas, la organización dejó harto que desear, con una gran impuntualidad tanto para la apertura de las puertas, como para el inicio del primer partido entre Massú y el argentino Nalbandian, partido que por lo demás fue bastante lento y bien poco emocionante. Y para que todo fuese peor, en las primeras dos horas del evento, el animador no sabía hablar correctamente, cometiendo errores gramaticales y de protocolo graves. A modo de ejemplo, no puedes ser periodista y decir: "deportivisticos", "un reconocido reconocimiento" o "como los había prevenido antes"; y sin duda no puedes ser el animador principal del evento y no saludar al Presidente de la República cuando entra al recinto. 

Ahora, como no hay mal que por bien no venga, llegó el momento esperado por todos, el partido entre Rafael Nadal y Novak Djokovic. Para empezar a describir este momento, sólo diré: realmente increíble. Fue un espectáculo a todo nivel, jugado por unos profesionales del tenis, con la pelota moviéndose a una velocidad, con unas jugadas realmente espectaculares. Los tipos estos no sólo juegan bien, sino que además no tienen ningún problema en presentar un show, y lo hacen muy bien. Estuvo realmente maravilloso. 




Insisto fue una gran gran experiencia. 
Todos somos tan buenos en algo, tenemos que encontrarlo no más. 


domingo, noviembre 17

Día de Elecciones.


Desde muy muy chica que me gustan los días de elecciones, incluso y puede que pecando de alaraca, diría que hasta encuentro sexy estos días, me gusta el acto cívico de ir a votar, el reunirse después en familia para esperar los resultados -acompañados del infaltable asado. 

Hoy no será la excepción, iré a votar en un par de horas más y después volver a preparar todo para el asado con amigos y familia. Por suerte hoy no tocó un día de tanto calor, lo cual hay que decirlo, hace mucho más agradable la jornada de votación... así que aquí algunos consejos de que ponerse para estos días. 

1.- Para el sol y los rayos UV, recomiendo bloqueador, sombrero y lentes de sol como imprescindibles. 

2.- Para vestir, cualquier ropa cómoda, que no te de mucho calor. Mal que mal igual es domingo. Sugiero blue jeans y una blusa. 

3.- Zapatos, tomando en consideración las largas filas de espera para poder votar, sugiero encarecidamente ocupar cualquier tipo de zapatos cómodos, creo que en especial hoy no es el día para los tacos. 

4.- Cédula de identidad, se que suena obvio para un día de votación, pero a veces uno se sorprendería de lo atinada que son las personas a veces. 



Votando con harto color. 


miércoles, noviembre 13

Re-estructuración.

Se que ha pasado mucho tiempo sin que escriba, pero la verdad es que la vida a estado como loca, llena de cosas, haciendo de todo, todo el rato y ocupando los pocos minutos libres para dormir o realizar la nunca bien ponderada actividad de mirar el techo. 

La reestructuración de este blog no significa que dejaré de hablar de moda, ropa, fotografía, esos temas seguirán estando, la única gran diferencia es que he decidido que sea un blog un poco más personal, sobre la vida. No a modo de exponer cada detalle, como si fuera una aspiración farandulera, sino más bien una especie de recuento de buenos momentos, de alguna que otra experiencia entretenida y por supuesto de todas las fotografías que pueda sacar, aun cuando no tenga mucho tiempo. 

Las nuevas etapas de la vida, espero salgan bien. 


lunes, octubre 21

Extremadamente Flacas.

Como bien dice esa famosa canción de los noventa -creo- "Hay un limite que rompe el deseo", todo todo en esta vida tiene un limite, y en términos de moda lo vemos en todas partes: el exceso en los accesorios o las combinaciones, el limite de la locura en el vestir, pero también estando atentos a que tampoco podemos pasarnos a la otra punta y ser completamente fomes, básicamente al final del día lo importante es siempre encontrar el equilibrio, en todo aquello que hagamos en nuestras vidas. 
Sin embargo, hay ciertos temas en los cuales es mucho más importante encontrar este perfecto punto medio, o por lo menos acercarnos lo más posible a él, y es el peso corporal. Si, me estoy refieriendo a la cantidad de kilos que pesa una persona, y esa justa medida en la que la persona esta sana. 

En el mundo de la moda, como es de simple apreciación, el estar extremadamente delgada es el sueño de todas, dentro de las cuales -me confieso- me incluyo. Soy de esas que creo que estando flaca uno se ve mejor y que cualquier cosa que te pongas te va a quedar bien, y es posible que mantenga esta pequeña obsesión por el peso durante toda mi vida, obviamente controlado y siendo algo más de palabra que de hechos reales, porque también tengo que adminitrlo, encuentro que lo único que le puede ganar a un buen par de zapatos, es una rica comida en un restaurante. 

En fin, sin desviarnos mucho del tema, la cosa es que hoy estaba almorzando con una amiga (su clásico, pollo con papas fritas), cuando cruzando la calle camino al auto me encuentro con una ex compañera de universidad, y me impactó lo flaca que estaba, fue tanto que yo la obsesiva con el estar siempre flaca para que la ropa se luzca mejor, tuve que reconocer que ella estaba tan delgada que a pesar de lo linda y lo bien que siempre se vistió, se veía realmente mal, como sin vida, y así mientras todavía estaba la luz verde en el semáforo, aprendí mi lección del día: "siempre se te puede pasar la mano". 

Conclusión: Habrá que comerse un par más de cazuelitas. 

viernes, octubre 11

Días de práctica.


Si tienen algún amigo, familiar o conocido que haya estudiado derecho en Chile, sabrán que para recibirse como abogado, hay que cumplir antes que una serie de etapas (ramos, examen de grado, tesis, práctica). Por suerte para mi, ya estoy en el último paso -que en mi opinión ha sido el más interesante hasta el momento- la famosa práctica. La estoy haciendo en la Oficina de Derechos Humanos, lo cual significa mucho trabajo, pero también grandes satisfacciones, no sólo cuando haces eso que te enseñaron en la teoría bien, sino porque además ayudas a alguien que en verdad lo necesita. 

Yo empecé mi práctica hace un par de días, como ustedes podrán imaginarse es como un trabajo cualquiera, y por lo tanto hay que vestirse como si fueras a un trabajo, lo que en el caso de los abogados significa total y absolutamente formal. Lo cual para mi es un poco más que el diario vivir, así que estoy feliz sacando a la luz todos mis vestidos y zapatos de señorita sin que nadie me mire y me diga algo como: "Por qué tan formal?". 



Vestido: H&M
Zapatos: Prada 
Chaqueta: Zara. 

lunes, octubre 7

Bailando en un piso de piedra.


Hasta que llegó el día en que una de mis amigas más cercana se casó. Al ser una ocasión tan especial, no había más que vestirse a la altura. Por lo que un par de semanas antes empezó el show por la búsqueda del atuendo perfecto. 

Elegí una falda maravillosa que ocupe para mi fiesta de graduación (esto de ser chica y no crecer tiene sus beneficios, la ropa me sigue quedando bien aun cuando pasen años), y como "top" utilice uno antiguo que tenía, el que por supuesto "enchulé" o dicho en buen castellano: arreglé, para que quedará ad hoc con el compromiso y con los nuevos tiempos. Por último como hay que ser siempre lo más simples posible, sólo quedaba encontrar el par de zapatos perfectos. 

La búsqueda de los zapatos perfectos para fiestas de este tipo partió hace ya varios años, pero hace unos pocos meses tuve la suerte de que mi tía me regalará unos preciosos zapatos negros de fiesta que ella se había comprado, pero que resultaron ser demasiado altos. Así que teniendo el mismo número y siendo la única en la familia capaz de aguantar tacos tan altos, resulte la beneficiaria perfecta. 
Habiendo ocupado los zapatos en un matrimonio anterior, decidí que eran perfectos para este nuevo evento. Negros como la falda, y a pesar de ser extremadamente altos, estaban tan bien hechos que podría decir que son hasta cómodos. Sin embargo yo no contaba con que el piso de la pista de baile fuese de piedra. He bailado sobre casi todos las superficies imaginables para una pista de baile, y esta sin duda fue la peor, era tan dura que el rebote al bailar era lo peor que te podía pasar y yo teniendo casi un magíster en caminar, correr y obviamente bailar con tacos, no pude bailar toda la noche, nunca me había pasado. Supongo que se debió a la densidad de la piedra. 

Primera vez que unos zapatos me "fallan" en una fiesta. 

miércoles, octubre 2

Feria Chaco 2013

Manteniendo la tradición familiar, o más bien de padre e hija, fuimos con mi papá a la Feria Chaco, ubicada este año en la clásica Estación Mapocho. 








Debo ser honesta, con esta Feria de arte en particular, tengo mis aprehensiones, pues hay años en los que esta muy buena e interesante y otros en los que honestamente deja harto que de desear. Sin embargo, debo decir que este fue uno de sus buenos años, con buenos artistas y obras. Mi único pero con respecto a la Feria, y no es sólo una característica particular de esta, sino que en general de las exposiciones que he tenido la suerte de ir en Chile, es que son muy precarias en términos de presentación de las obras, de cuidados y distribución del lugar, de la creación de ambientes, especialmente en lo que a luces y distancia para apreciar las obras; y honestamente no creo que sea sólo un problema de si se tiene más o menos dinero, pues hay personas que hacen magia con poco. Por ejemplo en Chaco 2013 hubo un par de cuadros que para poder apreciarlos correctamente era necesario tomar cierta distancia de la obra, lo cual no era posible por como estaba diseñada la distribución, pero tengo la esperanza que son detalles que se irán mejorando con el paso de los años y las experiencias que vamos teniendo como país de exposiciones varias. 

Grandes y buenas tradiciones.