Siempre he sido una persona que suele hacer todo aquello que debe hacer, además de las cosas que hago sólo por gusto. Sin embargo, esto de hacer todos los deberes, pero además toda la diversión, en algún momento trae sus consecuencias. No me refiero a que no haya que vivir la vida así, a concho como dirían algunos, sino simplemente de vez en cuando, en esos momentos en los que el cuerpo lo indica, tomarse el tiempo para descansar, para volver a cargar las baterías, antes de que el cuerpo colapse.
Ese es sin duda el ideal, pero como pocas veces en la vida el ideal ocurre tal y como debería, es que me encuentro en reposo, a causa de lo que viene puede ser un virus o sólo cansancio, pero ambos derivados sin duda de algo que los médicos llamaron un estrés acumulado, que el cuerpo decide liberar en los momentos más inesperados.
Lo bueno -aunque nunca creí que lo diría- se viene el tiempo de verano, que aun cuando pase casi todo el verano trabajando en la práctica, estos días más largos y calurosos, sólo significan más tiempo de relajo, más escapadas por el fin de semana a la playa, y quien sabe cuantos otros panoramas.
Aquí les dejo, una que otra image para inspirarnos y recordarnos lo bueno del verano.
Descanso obligado, literalmente.