domingo, abril 21

The Cure.


Fueron varios años esperando que vinieran, así que en cuanto comenzaron a vender las entradas no dudamos en comprarlas. En un principio uno podría pensar que las entradas eran excesivamente caras, pero después de 3 horas 40 minutos de canciones conocidas y otras no tanto, con un sonido y una puesta en escena impecable, terminas considerando que cualquier precio que hayas pagado valió más que la pena. 

Ahora, hablando de lo que nos convoca principalmente: la ropa. Para asistir a este tipo de conciertos, dígase parados en una cancha esperando, cantando, bailando y saltando por varias horas, recomiendo ocupar algo que si bien no deje de ser cómodo, sea totalmente rockero (no hay para que perder la onda). Se me ocurre algo como un par de blue jeans de esos medios apretaditos, su buen par de zapatillas (algo clásico como las convers nunca fallan) o si el tiempo anda más helado, los bototos sirven igual, y sin lugar a dudas olvídense de los tacos, llevarlos sólo significaría mucho dolor, además del casi obvio ridículo. Para la parte de arriba, una polerita o blusa, nada muy abrigado (hay que recordar la gran cantidad de gente junta, además del baile y los saltos), pero siempre llevando un buen chaleco o chaqueta, ya que después de que dejas de saltar, claramente da mucho frío. Como dato final, yo recomiendo llevar siempre unos buenos lentes de sol, pues hay que recordar que más que para el sol, son para la luz, y de esa tenemos tanto en verano como en invierno. 





Estuvo increíble.