Es sin lugar a dudas uno de mis edificios preferidos. Decir que es antiguo es casi un eufemismo, pues lleva siglos y siglos en pie.
Me gusta lo eterno, lo grandioso, el como vas entrando y te vas sintiendo más y más pequeño, pero no de una mala manera, es imponente, y si tienes suerte y justo ese día a esa hora hay poca gente la sensación de inmensidad sólo aumenta, es algo increíble.