sábado, julio 23

Bella Roma.









Vieja. Linda. Colorida. Gente por todas partes, gente linda. Callejones y adoquines. Gritona. Campanas sonando cada cierto rato, vaya a saber uno de donde. Mientras caminamos empieza a correr un poco de brisa, y dos minutos después se pone a llover un poquito. Una pizza margherita y de postre un helado de avellanas. Piazzas por montones, en cada esquina aparece una nueva.

Roma me encanta, ruidosa, llena de gente de vida, con italianos por aquí y por allá, casi siempre comiendo. Me gusta comer y en Roma se come bien. Siempre buena pasta, los mejores helados del mundo sin duda.

Todavía no llego a la parte de la moda italiana, pero seguro que pronto pasaré por vitrinas y vitrinas de zapatos y cosas lindas. Por ahora sólo quiero pasear y seguir caminando por los callejones de edificios, entre vespas y fiat 500.

La dolce Vita