domingo, mayo 29

Una delgada línea entre el bien y el mal.

Siguiendo con este tema de observar a la gente, para encontrar inspiración y nuevas ideas (además de ser un perfecto pasatiempo). Sin embargo a más de alguno le habrá pasado encontrarse mirando a personas que no sabemos si están increíblemente bien vestidas, muy a la moda y con un estilo en extremo vanguardista, o bien es todo lo contrario, una persona que creyó estar haciéndolo todo muy bien, pero la verdad es que no hay concepto, perdió el limite y en vez de verse moderna, original -y lo casi siempre querido: ser vanguardista- termina viéndose ridícula.

El punto es, cómo saber cuando parar, cuando llegamos a ese exceso, a esa perdida del sentido del gusto, donde el supuesto estilo personal y la búsqueda de originalidad y distinción se anteponen al sentido común; y si, creo que hasta en un tema tan trivial como la moda hay sentido común.
Creo que este es uno de esos casos en los que uno sólo lo sabe, hay algo que al mirarte al espejo te dice: no esta bien, algo sobra.

¿O será que soy muy conservadora?