No es nada fácil vestirse para un día tan importante como aquel en el cual vas a ser libre, y no tendrás que estudiar en mucho mucho tiempo. Especialmente tomando en consideración que para la ocasión hay un protocolo bastante estricto sobre aquello que corresponde ocupar, especialmente si te interesa el derecho canónico (sí, el derecho de la Iglesia Católica).
Fue así como la elección del atuendo terminó siendo un clásico vestido negro (TopShop) justo hasta la altura de la rodilla; medias negras transparentes, no brillantes obviamente; zapatos negros de gamuza, estilo reina, pero un poco más modernos (Aldo); y por supuesto un chaleco/chaqueta también negro (para seguir pareciendo buena, de Laura Ashley). Pelo suelto, maquillaje sutil, pero obviamente un poco de rojo en los labios nunca esta demás.
Lamentablemente la emoción de ese día fue tal que no pensé en sacarme una foto entera y decente del vestido, esto es lo que más se le acerca.
Camino a ser abogada.