Pase años, queriendo tener un tatuaje, pero primero, no tenía la edad necesaria en esos tiempos, después empieza toda la paranoia de las diversas enfermedades y los riesgos que corres, y para terminar con lo increíblemente doloroso que es el acto mismo.
Pasaron los años y alcance la mayoría de edad necesaria para poder hacerme el tatuaje: primer problema resuelto. Ahora con respecto al tema de la higiene y de los riesgos, afortunadamente, además de lo serio y acreditado del lugar, tuve la suerte -y por eso lo elegí- de que Miguel, mi tatuador, se dio el tiempo de responder durante horas (casi literalmente hablando) todas mis preguntas, por más ridículas que estas pudieran llegar a ser. Con respecto al tercer inconveniente, bueno, no es mucho lo que les puedo decir, básicamente hay que armarse de valor y del mejor ánimo posible, porque definitivamente duele y mucho.
La forma de corazón, no se debe a nada particular; y como casi todas las decisiones importantes de mi vida, por alguna razón son más bien tomadas por instinto y no por un razonamiento lógico. Así que lo único que les puedo decir, es simplemente porque me gusta mucho como se ve, y en ese lugar en particular.
Con respecto a la foto, sólo diré gracias.
Creo que quedó muy bonita.