sábado, abril 28

Experiencia de una noche de venta nocturna.



Porque siempre hay una primera vez para todo, ayer con sus truenos, relámpagos y lluvia descontrolada, entre el cine y una venta nocturna, con mi amiga decidimos probar la nueva experiencia de lo que es vivir una de estas ventas especiales. 

Suponiendo que si era "nocturna" duraría hasta medianoche, alrededor de las 10pm emprendimos camino al Alto Las Condes. Luego de estar por lo menos 30 minutos buscando estacionamiento y justo antes de decidir que la experiencia no valía tanto la pena y que la claustrofobia no llegara a su punto máximo, encontramos un pequeño lugar junto a una camioneta demasiado grande y desproporcionada como para justificar su vida en la ciudad. Así fue como creyendo que teníamos más de una hora para vitrinear nos bajamos a recorrer las tiendas que -en teoría- estaban haciendo grandes descuentos. Gran decepción. El lugar esta aun más repleto de gente y más agobiante que los estacionamientos, y los descuentos que supuestamente ofrecían no eran ni para todas la tiendas ni para todas las prendas, sino sólo para productos seleccionados. Me sentí estafada, sólo para después tener que pasar otros 30 minutos tratando de salir de los estacionamientos. 


Si bien me reí demasiado, nunca más volvería a una venta nocturna.