jueves, marzo 22

Lección de Compra

Esta más que claro que todos tenemos nuestro propio rito cuando salimos de compras. Algunos lo hacen lo más rápido posible, incluso -si es posible- ni siquiera entrar al cambiador a probarse, si les gusta, es de su talla y esta dentro de su presupuesto lo compran y listo, debo decir que esas personas tienen una capacidad de decisión quizás excesivamente rápida y resolutiva. Otros tienen el problema contrario la indecisión los supera (todos y todas más de una vez hemos estado en esta situación), no sabemos si nos gusta lo suficiente la prenda en si, o si peor aun la chaqueta o los pantalones se nos ven bien a nosotros, o por lo menos lo suficientemente bien como para gastar hasta el límite de nuestro presupuesto o quizás hasta un poquito más, y ahí es cuando empiezan las peores preguntas, de esas que incluyen desde los posibles kilos de más hasta cuánto hay que ahorrar para fin de mes o para las planes de las vacaciones.

No puedo decir que hay algún método perfecto para ir a comprar y nunca salir con algo de más que al final no vas a ocupar, o perder algo que querías porque dudaste tanto que te fuiste a dar una vuelta más para convencerte de que en verdad vale la pena, cuando desde un comienzo sabes que es así, y cuando vuelvas a la tienda, obvia y lamentablemente alguien más se lo llevo. Por lo tanto, lo único que puedo decir es que cuando algo de verdad te gusta (y se puede aplicar para casi cualquier cosa en la vida) no lo dejes ir, sino lo más probable es que termines arrepintiéndote.

Y por supuesto que me dieron ganas de ir de compras.