viernes, enero 20

Abriendo Espacios.

Acercándonos más y más a los últimos días de enero, todavía queda algo del ánimo de resoluciones de año nuevo. Nunca he sido buena para eso de las resoluciones, básicamente porque creo que al final todo es un proceso, los que serán cortos o largos dependiendo de los pequeños pasos y pequeños detalles. Entonces para empezar -o por lo menos tratar de hacerlo- bien el año, se me ocurrió que hacer una limpieza de mi closet, sacar todo aquello que no ocupo o simplemente de aquellas prendas que no se me ven bien (aunque cuesta asumirlo).

Esto de desprenderse de las cosas, de hacer el ejercicio del desapego, es mucho, pero mucho más difícil de lo que yo pensaba, incluso con cosas tan aparentemente ridículas como la ropa. Logré dejar en la bolsa de cosas para regalar: 2 pares de zapatos, 1 par de pantalones, varias poleras, 1 chaleco y 1 bikini. Lo se, no es mucho, de hecho un par de amigas se rieron de lo poco que era si lo comparas con todo la ropa que hay en mi closet, pero la verdad es que para mi fue un gran ejercicio, uno de esos pequeños pasos.

Ahora como en la vida no todo es sacrificio, la idea es que haya algún tipo de recompensa, y aquí la dinámica debería funcionar más o menos así: si te desprendes de todo aquello que en verdad no te hace ningún bien y lo dejas ir, inmediatamente va a ocurrir que -incluso sin darte cuenta- vas a dejar espacio libre para que nuevas y mejoras cosas ocupen ese lugar.

100% recomendable