

Con zapatillas naranjas un poco más grandes de lo que deberían ser, camisas en casi todos los colores, un par de zapatos que eran del abuelo, y unos cuantos pocos detalles más de ese mismo estilo, el Teo, va armando un estilo propio. Estilo que va variando por lo menos en apariencia lo que podríamos llamar el nivel de producción, con días en los que uno diría "mmm le dedicó tiempo" y otros que parecerían ser más "normales", pero con un poco más de atención terminas dándote cuenta que al final siempre es fiel a un mismo estilo: ecléctico, juvenil, de chico común y corriente, y de chico no tan común y corriente.
Sin embargo a pesar de tanta supuesta preocupación en el vestir, lo único que le he escuchado decir seriamente sobre moda, se reduce a una frase: "en Chile todos los zapatos de hombre son feos" (parece que dejó abierta la puerta para un futuro negocio).
Gracias.