Al parecer es cierto esto de que con los años uno se va poniendo cada vez más mañosa y exigente con algunos temas. En mi caso creo que eso puede estar pasando con lo relacionado a la moda y al estilo y preocupación personal por aquello que llevamos puesto diariamente.
Por ejemplo últimamente me he estado fijando mucho en que suele pasar que una vez una ya listas para salir a la universidad o al trabajo, nos vemos bien todo los accesorios son los indicados, se ven bien con lo que tenemos puesto, pero lamentablemente en nuestra cartera no cabe todo lo que tenemos que llevar, por lo que muchas optan por llevar un bolso aparte (que la gran mayoría de las veces no tiene nada que ver con lo que llevamos puesto) en el cual ponen todas esas cosas que no caben en el primero. Entonces al final terminamos saliendo de la casa impecablemente vestidas, pero además con ese bolso en el que llevamos las cosas, lo que termina arruinando todo el atuendo.
Se que me estoy poniendo particularmente quisquillosa, pero la verdad es que existen -afortunadamente- distintas soluciones para no tener este problema, tener bolsos o carteras más grandes en donde puedas poner todas las cosas que uno necesita, o bien ocupar otro bolso, algo así como un maletín, pero que combine y se vea bien con aquello que llevamos puesto.
Es cierto la exigencia y la atención en los detalles va en aumento, pero la verdad es que al final del día, cuando hablamos de estilo, son esos pequeños detalles, esa búsqueda de la excelencia dentro del propio estilo personal lo que hace la diferencia. Puede parecer innecesario o incluso ridículo para algunos que alguien se ande fijando en un bolso que sólo estas ocupando por comodidad y que preferirías no usarlo, pero al final cuando uno evalúa frente al espejo el resultado final, sí importa y sí hace una diferencia.
Encontrando la mezcla perfecta.