

Elegante, clásica, increíblemente independiente, fiel a su estilo personal, con una naturalidad y presencia más que envidiables, teniendo en cuenta el contexto: ella sin duda se robó la película.
La ahora duquesa de Cambridge irradiaba felicidad, simplemente brillaba.
El vestido fue diseñado por Sarah Burton, directora creativa de Alexander McQueen.
Sólo Amor.