
Al ver una joven pareja de turistas recorriendo un famoso museo, es fácil pensar que la posibilidad de que estén bien vestidos disminuye, mal que mal deben andar viajando por el mundo y conociendo lugares, para qué estar preocupado de lo que tienes puesto encima. Sin embargo ellos no sólo están bien vestidos por separado, si no que además son perfectamente coherentes entre ellos.
No ocupan los mismos colores, pero el estilo de uno se complementa con el del otro. Además de compartir esa actitud un poco despreocupada y con unos pocos aires de superioridad, lo que hace que se vean perfectos el uno para el otro, absolutamente coordinados. Absolutamente románticos.
Donde: MET.