La moda se transforma en una obsesión cuando la acción diaria de vestirnos, de elegir que nos pondremos la mañana siguiente, y el elegir que prendas nos gustan y cuales debemos comprar para armar nuevas combinaciones, deja de ser placentero y pasa a ser un acto compulsivo, que no puedes dejar de hacer, empiezas a acumular cosas que en verdad no ocupas y te compras todo aquello que puedas comprarte, incluso si no te gusta tanto. Sin embargo el querer que no se vuelva una obsesión, no es sinónimo de que si te vas a preocuparte por el vestir y la moda, no debas hacerlo de una manera seria.
Realizar actividades -si, creo que la moda es en gran parte una actividad- de manera seria, significa ponerle atención a los detalles, por minímos que éstos sean, quiere decir que si la idea es que los pantalones tengan basta, que la basta esté bien hecha, por dar un ejemplo burdo.
Yo por mi parte he decidido ponerme aun más seria con el tema, y no me refiero sólo a la ropa, sino también a todos los demás elementos que forman un look, como el pelo, los accesorios, el maquillaje. La idea es tratar de estar lo más impecable posible y lo más cercano a como imaginaste la pinta en la cabeza, pero siempre cuidando que la cosa no termine en una obsesión.