Ciertamente no en todas las ciudades del mundo uno ve tanta gente ya adulta vestida de las maneras más insólitas, con los accesorios más raros. Es por eso mismo que no me sorprendió en lo más mínimo cuando empiezo a ver por las calles miles de puestos (y en tiendas más onderas también) gorros con botones y pompones simulando caras de animales e incluso de caras de animaciones famosas.
Debo admitir que con esta nueva moda tengo sentimientos encontrados, los encuentro bonitos, un accesorio tierno, ideal para niños y entretenido para adultos, pero la verdad es que creo que yo lo ocuparía muy de vez en cuando y muy de acuerdo para la ocasión, más que como un accesorio diario, aunque hay que decirlo, si lo eliges bien, sin duda te vas a ver tierno.
Claramente para ocupar este especial accesorio se requiere, sin lugar a dudas, una gran cuota de personalidad y poco -por no decir nada- miedo al ridículo, pero creo que además es esencial el lugar donde lo ocupas, pues sin duda hay el ambiente afecta. Cuantos de nosotros los ocuparíamos un gorro así en las calles de Santiago?