
A todas cuando chicas nos hacían una o dos trenzas, te veías ordenada y señorita, y seamos honesta nos mantenía el pelo limpio y medianamente peinado por más tiempo que cualquier otro peinado. Es probable que con el paso de los años muchas hayamos dejado de ocupar la famosa trenza que nos hacían nuestras madres, o por lo menos si las ocupamos, ya no es con el mismo fin con que ellas lo hacían.
Sin embargo creo que las trenzas tienen esa característica tan femenina y delicada, que creo nunca debemos perder, sin importar cuan rebeldes, vanguardistas seamos ahora, a nuestros veintes.
La foto es de una amiga, que a los veinte sigue ocupando una que otra vez su trenza loca, dándole el toque de delicadeza y aires de niña, que nunca están de más.
PD: Perdonen lo poco escrito, pero la verdad es que estamos en pleno fin de año.