Como bien dice esa famosa canción de los noventa -creo- "Hay un limite que rompe el deseo", todo todo en esta vida tiene un limite, y en términos de moda lo vemos en todas partes: el exceso en los accesorios o las combinaciones, el limite de la locura en el vestir, pero también estando atentos a que tampoco podemos pasarnos a la otra punta y ser completamente fomes, básicamente al final del día lo importante es siempre encontrar el equilibrio, en todo aquello que hagamos en nuestras vidas.
Sin embargo, hay ciertos temas en los cuales es mucho más importante encontrar este perfecto punto medio, o por lo menos acercarnos lo más posible a él, y es el peso corporal. Si, me estoy refieriendo a la cantidad de kilos que pesa una persona, y esa justa medida en la que la persona esta sana.
En el mundo de la moda, como es de simple apreciación, el estar extremadamente delgada es el sueño de todas, dentro de las cuales -me confieso- me incluyo. Soy de esas que creo que estando flaca uno se ve mejor y que cualquier cosa que te pongas te va a quedar bien, y es posible que mantenga esta pequeña obsesión por el peso durante toda mi vida, obviamente controlado y siendo algo más de palabra que de hechos reales, porque también tengo que adminitrlo, encuentro que lo único que le puede ganar a un buen par de zapatos, es una rica comida en un restaurante.
En fin, sin desviarnos mucho del tema, la cosa es que hoy estaba almorzando con una amiga (su clásico, pollo con papas fritas), cuando cruzando la calle camino al auto me encuentro con una ex compañera de universidad, y me impactó lo flaca que estaba, fue tanto que yo la obsesiva con el estar siempre flaca para que la ropa se luzca mejor, tuve que reconocer que ella estaba tan delgada que a pesar de lo linda y lo bien que siempre se vistió, se veía realmente mal, como sin vida, y así mientras todavía estaba la luz verde en el semáforo, aprendí mi lección del día: "siempre se te puede pasar la mano".
Conclusión: Habrá que comerse un par más de cazuelitas.