No se si todos sabrán, pero esta ha sido la semana en la que celebramos las fiestas patrias en Chile, lo que se ha traducido en un exceso de comida, pero especialmente de carnes rojas, considerando que el asado o carne a la parrilla es una de las cosas más típicas en este país, suele ir acompañado de una variedad de ensaladas, y altas cantidades de distintos alcoholes, ya sea la clásica piscola (coca cola y pisco), su buen vino (de preferencia tinto) y los tragos típicos de la época, como son la chica y el terremoto que son basicamente distintas preparaciones (y nivel de producción y procesamiento) del vino.
Así que con toda esta celebración me imaginarán ustedes que mientras los grandes afortunados estaban en la semana de la moda en Nueva York, yo me he pasado los días comiendo. Ahora como uno no puede pasar todos los días comiendo exactamente lo mismo, me he dedicado a cocinar distintos platos (el único requisito es que no contengan ni una gota de carne).
Por parte de mi familia materna, el cocinar bien, se podría decir que es un talento que corre por las venas. Sin embargo a mi la flojera me solía ganar, pero como la necesidad tiene cara de hereje, me he puesto de lo más creativa en la cocina, creando incluso nuevos platos y mezclando nuevos sabores. No se si fue sólo esto o un grado de madurez mayor que al final del día, estoy aquí pensando en que rico puedo cocinar para mañana. Sólo espero no terminar comiendo todo aquello que cocino, sino voy a empezar a tener problemas con mi otro gusto, la ropa.
Felices Fiestas a todos los chilenos.