Siendo septiembre y el tiempo mejorando en Santiago, comienza la época de matrimonios. Honestamente no sabía que existía, es primera vez que la vivo en carne propia, pero al parecer es bastante normal. Como podrán imaginarse consiste básicamente en una serie de matrimonios varios, de amigos, primos y otros a los cuales uno esta invitado. De hecho, yo no siendo de las más populares tengo de esta fecha a abril, la no despreciable suma de 5 matrimonios.
Lado Positivo: Para que vamos a andar con cosas, según yo los matrimonios son una de las mejores fiestas a las cuales uno puede ir. Tienen de todo, un lindo rito (civil, religioso o alternativo) el cual termina apelando si o si a tus emociones -especialmente si eres mujer y la persona que se casa es cercana- ; en segundo lugar tenemos una rica comida, en la cual tienes tiempo para relajarte y conversar un rato; y por último, dejando lo mejor para el final tenemos la fiesta en si, una de las mejores a las que puedas ir, porque todo el mundo esta feliz y con ganas de celebrar, hay por lo general un bar abierto y la música es de esas conocidas por todos, canciones clásicas que todos hemos bailado y feliz volveríamos a bailar.
A modo de bonus, debo admitir que igual es entretenida la parte de arreglarse, ponerse lindos vestidos, peinarse y maquillarse para una noche especial.
Lado Negativo: Son principalmente dos. El primero consiste en la cantidad de dinero que gastas en el evento en si, ya sea comprando los regalos, despedidas de soltera e incluso pequeños detalles o hasta un vestido en si, todo dependiendo de lo cercana que sea el novio o la novia. Lo bueno es si que si bien mientras más cercana la persona más dinero gastas, también lo haces con más ganas, porque estas celebrando un día muy importante en la vida de una persona a la vez muy importante en tu vida. Así que la raya para la suma, no es tan terrible, de hecho todo lo contrario.
La otra complicación que puede surgir, especialmente si consideramos tener más de un matrimonio en la temporada, dice relación con la búsqueda de los vestidos perfectos para cada ocasión (grado de formalidad, fecha y hora del día en la que se realiza el evento) tratando de no repetirlos de un matrimonio a otro, porque si bien puede que los grupos de personas sean totalmente distintos entre si, la pareja con la que vas suele ser la misma, y no se ustedes, pero personalmente creo que uno también se arregla para ellos, como ellos para una. La única sugerencia que tengo de buenas a primeras es ir combinando quizá el mismo vestido con distintos accesorios y peinados para darles un aire distinto.
Benditos sean los novios.