Quizás como todos, cuando ponemos demasiada atención a una actividad en particular -en mi casa, vestirme cada día- necesitamos ciertas vías de escape, algo así como momentos en los que incluso nos tomamos un tiempo de aquellas actividades que determinan parte de nuestra personalidad, especialmente cuando nos rebelamos contra ellas.
Mi rebelión, contra toda esa dedicación puesta en los pequeños detalles cada mañana, se da en dos escenarios, totalmente distintos. De uno ya les he contado, mi historia con los pijamas. El segundo escape para mantener la sanidad mental ocurre cuando salgo a trotar (si, hay que hacer deporte de vez en cuando). Trotando todo importa un poco menos, quizás suena cliché, pero es uno de esos momentos en que sólo eres tu, tu cabeza, y a veces un poco de música. La moda, pasa por un rato, a un segundo plano.
Para un buen trote: de abajo para arriba.
1) Zapatillas. Comprate las más cómodas que encuentres, de esas especiales para trotar, correr o caminar. Si encuentras algunas que te parezcan lindas -no es una tarea fácil- sugiero te compres esas, y no trates nunca de combinarlas con algo, intentarlo es una tarea que no vale la pena hacer si la intención es correr. Asume con cariño su generalmente excéntrica mezcla de colores fluorescentes.
2) Calcetines. Para el invierno recomiendo unos de buen algodón, que mantenga en una buena temperatura tus piez, personalmente prefiero unos largos, nadie quiere que se le enfríen las pantorrilas. En verano, los clásicos cortitos (esos que llegan justo debajo del tobillo) son perfectos. Idealmente en blanco o negro, para no sumarle más colores a este ya exceso de las zapatillas.
3) Pantalones. Patas o calzas, dependiendo de como les digas, son increíblemente cómodas, el problema es que por lo menos a mi, me gustan sólo si son de color negro o azul, e idealmente viejas, para que sean aún más cómodas de usar. Las que son hasta el tobillo son perfectas para el invierno, pero en verano, seguro pueden ser un poco más incómodas. Si quieres ocupar de las cortitas, genial, porque además ahí ya no importa el color, pero recomiendo si, que tengas buenas piernas, se verán mejor y por conclusión tu te sentiras mejor también.
Hay también unos shorts multicolores, que son perfectos. Si puedes comprarlos, los recomiendo, son hasta lindos.
4) La polera. Aquí seguimos con esta idea de que nada combina entre si, y que de hecho eso por esta vez no importa tanto. Así que básicamente, ocupo poleras viejas de esas que por el uso, ya no sólo son suaves, sino que también, de alguna manera se adaptan perfecto a tu cuerpo, como si ya se conocieran. Obviamente, esta de más decirlo, el color de la polera importa bien poco. Mismas ideas se mantienen para los polerones en invierno.
5) El pelo. Sólo una vez, de todas la veces que salgo a trotar, he visto a una mujer, o en su defecto, hombre de pelo largo, trotar con el pelo suelto. La clásica cola de caballo o trenza es fundamental, y además es totalmente acorde con el contexto, cualquier otra cosa, se ve un poco fuera de lugar.
Es una de las pocas veces en las encuentro que se ve mejor la no atención a los detalles de la moda.