Hay momentos, días, semanas o incluso meses enteros en la vida que hagas lo que hagas no son los mejores, de hecho se acercan bastante a ser los peores momentos. Son esos tiempos en los que, por lo menos para mi, no vale la pena ni siquiera seguir hablando al respecto, y si ya las palabras no son suficientes sólo queda para mi la ropa y por supuesto los zapatos.
Volver a la ropa es como volver a la casa, algunos se encierran en los estudios, otros en la música o en cualquiera que sea la actividad que los relaja. Así que me he dedicado y seguiré dedicándome estos días a comprar, arreglar, ordenar, y bueno lo más importante, vestirme, basicamente porque es una de las cosas que mejor hago.
Mañana (y en los días que siguen) será el día de los vestidos coloridos, la preocupación por el peinado y el maquillaje, los blue jeans favoritos, quizás un poco más sexy que de costumbre, con la especial ayuda siempre de un buen par de tacos increíblemente altos.
A veces no es tan malo volver.