viernes, agosto 31

5. Copenhagen



Llegamos a Copenhagen gracias a los sabios consejos de un amigo, sin embargo a pesar de todo su entusiasmo, las expectativas del grupo de vieja eran por decirlo menos, nulas. Pero una vez que llegamos la ciudad se encargó de que rapidamente cambiaríamos de idea, y yo personalmente me enamoré de ella, por muy cliché que suene. 


Si, la ciudad es objetivamente linda, pero para mi esa no es su mayor gracia, lo mejor de todo es su gente. Quedé tan impresionada de lo simpáticos, civilizados y bueno hay que decirlo, y lo guapos que son los daneses. Obvio que dan ganas de volver a verlos.


Tivoli. Aparentemente, según el guía turístico, la idea de los parques de diversiones parte aquí, es por eso que fuimos a darnos una vuelta a Tivoli, y su gracia es que no sólo tiene muy buenos juegos, si no que además es un lugar muy lindo, con mucho verde, miles de dulces, sectores ambientados y bueno, todo lo que uno le pueda pedir a cualquier parque de diversiones. 





Lo siento, tengo una fascinación por las fotos borrosas y mal enfocadas, no se porqué. 


Sólo quiero volver.