El viaje parte en Barcelona, y como todo buen viaje siempre debe empezar con buena comida, en esta ocasión: una de las mejores tortillas de papa que he probado. Hecha en menos de 20 minutos, junto a un poco de pan con tomate y buena compañía, y tenemos una buena noche en una increíble ciudad.
Vimos a Gaudí como locas, y entre sus parques, edificios y como no la Sagrada Familia terminamos tomando sol en la playa. Hace años que no me bañaba en el mar -el agua de Chile es por decirlo menos un poco helada-. Lo mejor el relajo que tienen los españoles (y los europeos en general) es ese relajo con el cuerpo, donde no importa si estas gorda o flaca, ni la edad que tengas, siempre serás bienvenida en la playa, incluso en topless.
De la moda en Barcelona puedo decir qué será esa nueva fascinación masculina de andar con pantaloncitos muy cortos y apretados y las piernas depiladas? Perdone la indiscreción, pero me cargo ese estilo, es una mezcla entre femenina e infantil que definitivamente no les sienta para nada.
Dicho todo esto, recomiendo encarecidamente a todo aquel que pueda ir a Europa que pase sin dudarlo por esta increíble ciudad española, prometo no se decepcionarán ni de las fiestas, las tiendas, el arte, en fin, de la vida, puesto que sin lugar a dudas es una ciudad digna de vivirse, especialmente si eres estudiante.
Inevitablemente Gaudí.