1) Seguro se preguntarán porque alguien esta hablando de bikinis en pleno invierno. La verdad es que no estoy loca, sino que sólo estoy añorando las vacaciones, y por lo tanto pensando muy adelantadamente este tipo de cosas, pero es sólo culpa de juntarse con las amigas y acordarse de tiempos siempre mejores.
2) Es cierto que para muchas nenas no hay nada peor que salir a comprarse ropa, odian la idea de tener que recorrer tiendas y andarse vistiendo y desvistiendo cada dos minutos, pero también es cierto que muchas otras nenas este es uno de sus mayores placeres, especialmente cuando el recorrido por las tiendas termina en la adquisición de alguna nueva prenda.
Eso si en lo que todas les guste o no salir a comprarse ropa, que no hay peor tortura que tener que comprarse un traje de baño o bikini.
3) La compra de esta tan necesaria prenda es simplemente odiosa. Traté durante todo el día de pensar en como inventar alguna manera de hacer más grato este proceso, o por lo menos de justificar lo angustiante del proceso, pero la verdad es que sólo llegué a una conclusión. Es algo que hay que, no podemos pasar en estos tiempos veranos sin un traje de baño, y que lo mejor es hacerlo lo más rápido posible para en buen chileno "salir del cacho".
4) Siendo super honesta en verdad no creo que este proceso se pueda hacer de una manera un poco más agradable, pero siempre con la idea de buscarle un lado positivo a todo, es que hay que tener presente que estar frente al espejo probándose un bikini es en realidad una de las mejores maneras de conocer el cuerpo, y de ir aprendiendo cual son sus formas y por tanto cuales son aquellas prendas que lo van favoreciendo; porque en ese probador, con ese bikini frente al espejo, eres simplemente tu con todos los miedos e inseguridades que cada uno tiene con su cuerpo, y bueno de vez en cuando hace bien afrontarlos, e idealmente aprender de ellos.
De miedos afrontados y bikinis.