miércoles, febrero 29

Quisquillosa: amor por una plancha.

Bueno tenemos que partir de la base de siempre, el estilo viene con la persona no con la ropa, pero si se construye con ella. Luego tenemos que pasar al segundo punto que es, por lo menos para mi, extremadamente relevante: la impecabilidad. Con el hecho de ser impecable en el vestir no me refiero a que uno tenga que andar igual que en las películas, pero si hay ciertos límites básicos, y uno de ellos es la ropa planchada.

Esta pequeña obsesión se relaciona mucho con un cierto rechazo al look de recién despertado/a, no hay nada más que encuentre peor que el pelo mojado al salir de la casa en las mañanas, el hecho de que se note que andas con la ropa del día anterior, y por supuesto el tema que nos convoca hoy: la ropa arrugada, siempre y cuando nos referimos a aquella tela que por esencia debe estar siempre bien planchada y estirada.

El estilo y la moda no son sólo un conjunto de prendas y accesorios que bien combinados logran que te veas guapo/a, sino que ayudan a expresar tu propio personalidad, te aportan cierta presencia, prestancia. Es por eso que uno suele buscar la impecabilidad, la perfección (sea cual sea el concepto que uno tenga de ellas), pues te ayudan a mostrarle al resto de las personas una parte de ti, a hacer un pequeño manifiesto de tu manera de ver la vida, y algo así nunca debería dejarse a medio hacer.

Impecable no es sólo la camisa bien planchada, pero seguro ayuda.