sábado, febrero 11

¿New Look?


Cortes de pelo: con la experiencia de mi ya no tan corta vida, puedo decir con todo certeza que nunca he sido de aquellas nenas que suelen hacer mucho escándalo con la idea de cortarse el pelo, la verdad es que ha sido justamente lo contrario. Aunque jamás me he hecho cortes demasiado radicales, si soy de esas mujeres que casi religiosamente cada cierto tiempo necesito alguna especie de cambio en las apariencias, y siendo honestas me gusta mucho mi forma de vestir y creo que lo hago bastante bien, por lo que esa área más que un cambio radical va evolucionando lentamente con el paso del tiempo, por lo que pasamos a la segunda posible herramienta para provocar un cambio notorio: el pelo.

Mi pelo: siendo poco modesta, debo decir que es bastante maravilloso. Viene en la cantidad exacta (ni mucho ni muy poco), tiene volumen, pero no excesivo, logrando la medida exacta de cuerpo y movimiento. Sin embargo y como nada es perfecto, el problema de este pelo tan increíble es que muy poco moldeable (me es casi imposible hacerme algún tipo de peinado) y que su color natural es tan exacto para combinar con mi tono de piel, que cualquier otro color -descartando de inmediato toda posibilidad de teñirlo- simplemente no se ve bien. Por lo tanto la conclusión es que sólo me queda cortármelo.

Y si bien hoy me encanta mi pelo largo -y que conste que llevo mucho tiempo dejándolo creer- cuando veo fotografías como ésta, con un guapa nena, con un bastante atrevido (por lo menos para mis parámetros, porque nunca lo he tenido así) corte, es que me dan unas ganas locas de partir a una peluquería y pedir este corte, mal que mal quien sabe, hasta puede que me quede bien.


Total el pelo crece, no?