Como dicen por ahí "no todo lo que brilla es oro" esta frase funciona como una introducción perfecta para hablar de la diferencia que existe entre sentirse bien y verse bien, con esto no quiero decir que ambos conceptos sean excluyentes entre si, sino más bien todo lo contrario.
La cosa es más o menos así: no porque sientas y por tanto tengas la completa convicción de que algo que te pones se ve bien, significa que de hecho se vea bien, pues la verdad es que sólo significa que uno cree que se ve increíble. Es por esto que muchas veces salimos de nuestras casas creyendo que lo que tenemos puesto nos saca el mayor partido posible y además nos vemos estilosos y a la moda, siendo que en la realidad es todo lo contrario, y hasta podemos vernos ridículos.
Como solución a este problema no nos queda más que poner atención, estudiar, "entrenar el ojo", ser dolorosamente honestos con nosotros mismos (y más de una vez con los amigos la y familia cuando nos piden la opinión), con la idea ser capaces de distinguir que es en realidad aquello que nos hace resaltar nuestras virtudes y que además representa el propio estilo, para poder así sentirnos bien con esas prendas, tenidas, maquillaje y peinado correctas y no con las que creemos ciegamente que nos hacen bien, pero no.
Insisto, la cosa no es tan fácil.