


Partiré este post diciendo que estoy completamente a favor del movimiento estudiantil, y sus demandas no son sólo válidas, sino que absolutamente indispensables para generar el cambio social que necesitamos como país. Sin embargo, hoy no hablaré de política.
Luego de ver durante estos 3 meses, casi diariamente a los dos principales dirigentes del movimiento estudiantil (Camila Vallejos y Giorgio Jackson) en los distintos medios de comunicación, no es difícil notar en ellos un sello distintivo de sus respectivas casas de estudio, en cuanto a lo que moda se refiere (sin la intención de descalificar u ofender).
Camila como la hemos visto suele ocupar ese look alternativo, usando de manera cotidiana prendas básicas muy características como el clásico blue jeans más bien gastado por el uso, zapatillas principalmente a modo de zapatos, y el infaltable pañuelo al cuello tan típico de ese look más relajado, medio hippie. Todo esto combinado con ese pelo largo y suelto, medio rojizo y ondulado, en el cual resaltan unos aros probablemente comprados en una de nuestras clásicas ferias artesanales.
Giorgio por su parte y en lo relativo a su ropa, es el prototipo de un chico de la Católica. Camisas en lugar de poleras, blue jeans o pantalones de tela, junto a un chaquetón de diseño más bien clásico. Los colores casi formales como el gris en sus diferentes tonalidades, azules y verdes oscuros, más el blanco y el negro, sólo ayudan a resaltar más este aire de niño bueno, camino a ser todo un caballero, no un señorito.
Chile se merece una educación de calidad y gratuita para todos.