¿Cómo se viste un estudiante de arquitectura que en su tiempo libre toca piano y saxo?
Así: con prendas en su mayoría compradas en la ropa usada, zapatillas heredadas del abuelo, y una que otra camisa o pantalón de una marca más conocida. Los colores son mezclados con tal sutileza que casi pareciera no haber intención de combinarlos, y el hecho que los colores elegidos sean más bien nuestros, ciertamente que ayuda a la sensación de que todo siempre combina -estrategia-.
El corte de pelo sin duda que ayuda a reforzar este estilo alternativo, medio hippie a ratos, pero mucho más pensado de lo que parece. Mal que mal no es fácil verse estilosamente desaliñado.