viernes, febrero 25

Café de la P




Fue en este café en el que descubrí el té de caramelo, el cual queda simple perfecto si lo mezclas con un poquito de leche. En eso estaba cuando entra una morena, delgada y rubia, si una morena-rubia. La verdad es que siempre he encontrado que esa combinación de colores no se ve bien, pero algo había en ella que hacía que la cosa funcionara.

Buscó una mesa vacía en el café, instaló su Mac, más una taza de te y un vaso de agua. A cada minuto su estilo y el color de su pelo hacían más sentido, cada vez se veía mejor. Su estilo relajado, medio hippie, pero chic. El rubio le quedaba bien. Londinense tenía que ser.