miércoles, diciembre 22

Puro Color.


Entre tanto revuelo y conmoción que ha causado Lady Gaga estos últimos meses, específicamente en el ámbito de la moda, gracias a su extravagante estilo, estilo por el cual algunos la aman y encuentran espectacular y total y absolutamente rupturista, otros (entre los cuales me encuentro yo) encuentran que simplemente es excesivo y tiene poco de original, al compararse con Madonna (quien en sus años de juventud apelaba también al escándalo y desconcierto del público a través de la provocación tanto con su música como con su vestimenta), o también si se la compara con la cantante irlandesa Róisín Murphy.

En esta obsesión por el vestuario de Lady Gaga yo prefiero a Katy Perry, otra cantante cuyo estilo, siento que es más honesto (seguramente con el mismo fin y estrategia publicitaria que el de Lady Gaga) y más coherente con el personaje que crea, su música, su actitud frente al mundo del espectáculo y su estilo personal hacen pleno sentido como conjunto.
El exceso de color, brillos y accesorios crean ese estilo sexy, juvenil, juguetón, tratando de parecer lo más inocente posible, pero no lograndolo, ideal para crear todo un show sobre el escenario.
De telas brillantes y muchas veces plásticas, con prendas y peinados que hacen reminiscencia a épocas pasadas, junto a un maquillaje marcado, de labios muy pintados y definidos, sombras de ojo de colores, y los pómulos bien colorados, tal y como una muñeca.