




Lo admito. No soy la chica más alta, de hecho todo mi vida he sido un poco más bajita que el promedio de las mujeres en Chile, y además tengo la mala suerte de ser lo menos fotogénica que se puede ser, es casi imposible que salga bien en una foto. Es por estas dos razones por las que mi sueño frustrado desde que tengo memoria es ser modelo.
Con el paso de los años uno hubiese pensado que este sueño pasaría o cambiaría por unos más reales y menos infantiles, y si bien llegaron sueños nuevos, ciertamente más maduros y realizables, sigo con esta idea loca de querer ser modelo. De hecho creo que se me ha acentuado con esto de mi gusto por la moda.
Además seamos honestas, quién de nosotras no ha querido aunque sea por un día ser de esas nenas altas y delgadas, con su pelo y piel casi perfectos, por no decir perfectos (por lo menos así es como las vemos siempre en las fotos), siempre lindas.